jueves, 28 de octubre de 2010

Hono-o-daiko


El exclusivo espectáculo Hono-o-Daiko de tambores milenarios japoneses presenciado en el Círculo de Bellas Artes desplegó un ejercicio de una energía y una precisión evocadora y rítmica inaudita, bañada en una sútil belleza y en la práctica de una furia musical extraordinaria.
Entre las columnas vibraron los tiempos y contratiempos de estas 4 pequeñas y enérgicas japonesas. La solemnidad imperial de movimientos y ritmos rememoraron los tiempos del Japón antiguo cuando estos tambores se utilizaban con un propósito intimidatorio contra los enemigos, así como para pasar órdenes de mando, y posteriormente para su utilización en la música religiosa budista y shinto.
El espectáculo me transportó a la época remota de los Samurai, imaginando a las tropas y ejércitos formar en el campo para librar la batalla. Emotivo y sobrecogedor fueron los denominadores comunes al espectáculo y, no me cabe duda, a la batalla.


http://www.youtube.com/watch?v=RxECMI3Pduc&NR=1
http://www.youtube.com/watch?v=cJtAjEwzgks&NR=1

jueves, 14 de octubre de 2010

Potestatis


Las alas del poder se despliegan largas e invisibles mientras sus severos principios se degradan y las enérgicas ansias anhelan los paraísos antes inalcanzables. Orgullosos de ser pisotean la olvidada ética. La posición de privilegio atrae a sus lobos acólitos, su falsa cercanía denota su hipocresía convulsa y su espíritu agonizante abraza la inanición.

martes, 21 de septiembre de 2010

domingo, 19 de septiembre de 2010

Flora


Doctorada en físicas alimenticias por Cambridge, Flora no descansa en su empeño de probar todo tipo de alimentos para continuar sus investigaciones estomacales. El arte de pedir no tiene secretos para esta bella cleopatra de brillante y suave pelo negro azabache. A las horas del almuerzo, la elegante investigadora se desplaza lentamente desde el comedor al salón para allí escudriñar entre libros, hojas, bolígrafos y todo tipo de enseres expuestos encima de la mesa. Elige uno y lo transporta hasta los comensales, en la sala contigua, a cambio de una muestra alimenticia para sus futuros estudios y conclusiones.

Muchos animales de dos patas no le llegan ni a las pezuñas a esta inteligente, noble y buena persona.

martes, 14 de septiembre de 2010

G&C



Esta temporada predomina el color blanco, combinado con el duro frío robótico, la cabeza rapada de sentimientos correctos y la irrefutable postura desdeñosa contra todo lo que huela a moda y demás heces de modisto.
De la colección Verano-Otoño 2010, por Gilipollio y Chumino.

viernes, 18 de junio de 2010


El guerrero samurái, extenuado y respirando aún abruptamente, mantenía su katana estirada como prolongación de su brazo mientras miraba de reojo los cadáveres que le circundaban y que inermes, cubrían el campo de batalla. Mientras, la última gota de sangre se suicidaba dejándose caer lenta y religiosamente desde el filo de la espada, recorriendo la breve distancia que le separaba del árido suelo, no sin antes y entre medias, oír el último graznido del solitario cuervo que había observado la enfervecida y elegante lucha por la supervivencia desde el árbol de Sakura más cercano.

lunes, 7 de junio de 2010

La manera de recogerse el pelo


Se conocieron en la boda del francés, un amigo común. El encuentro se produjo en una pequeña villa cerca de la frontera con el país galo. Serena. Nico. Serena despedía una delicada sutileza sólo digna de miradas sensibles a los mínimos detalles. La prolija sensualidad de cada paso sobre las piedras del jardín, su hundido olor corporal, sus marcados hombros, cada uno de sus estilizados dedos, el anillo en su pie derecho, la tinta discontínua que subía de su talón izquierdo hasta la corva, los finos tirantes de su vestido, las dispersas pecas de su espalda, la caída de su mirada, el bello susurro de su voz, la tersa piel de su cuello, el sutil balanceo de sus pendientes, la dura tirantez de su pelo, la marcada nocturnidad de su columna vertebral, el huidizo mechón de su recogido, la profunda alevosía de sus ojos...
Tres puñaladas en el cuello, con la aguja del pelo, bastaron para lacrar el último aliento de Nico bajo las aguas del pequeño lago de nenúfares que acogía el desposorio.

A ella, de él, no le atraía nada.