miércoles, 19 de septiembre de 2012

Las horas narcóticas del sueño

Un muro de escasa calidad y grosor filtraba sus vidas con las de sus vecinos, aquellos con los que compartían, entre otras cosas, las horas narcóticas del sueño. Éste, año tras año, era dolosamente tonsurado en la misma fecha, el 31 de diciembre, la noche más estúpida de todos los tiempos.
Presente en la fiesta, sin estar invitado y como un mimo palpando un muro invisible, escuchaba silenciosamente la deshinibición de diez energúmenos entre gritos, carcajadas, música, delirio. Ruido.

Heku Okada se levantó del tatami cortando su mirada sobre el punto fijo que cinco horas antes había escogido en la pared. Su habitación estaba inundada de paciencia.

Sus reflexiones durante este tiempo le habían conducido a un país sin salida. Un país disgregado, estridente, amoral y mal educado.

La música tocaba a su fin. Llamó a la puerta de su vecino.

La sangre, como la lava tras una erupción orgiástica, avanzaba impenitentemente. Su serenidad observaba el espeso color rojo, que loseta a loseta, se dirigía hacia sus pies descalzos. Aún le debían seis horas de sueño.


jueves, 30 de agosto de 2012

El padre


Quiero enseñar la revista a los niños, decía una pequeña en la consulta del médico. Sentada correctamente en el sofá, las piernas estiradas y sin posibilidad métrica alguna de que doblaran en ángulo recto, mostraba la revista del revés al imaginario que tenía delante suyo. Al lado, su padre desdeñosamente le respondía: ¿A qué niños?, ¿los pintamos?
No, los de ahí, indicaba ilusionada la niña señalando delante suyo. La pronunciada miopía del progenitor arañaba una vez más, un día tras otro, el imaginario de su hija. El padre cortaba de raíz las fantasías de la pequeña como el acero afilado de una guadaña en tiempo de siembra. Ese maltrato gratuíto de los progenitores se dispensaba universalmente y a cucharadas grandes para con los pequeños...¡aaum!

La niña, al terminar de dar la vuelta a la revista, rompió un pequeño trozo de la misma a lo que el segador ordenó secamente: Deja ya la revista. El energúmeno continuaba ejerciendo su labor mancilladora esperando la llamada del médico.

Quizás crea que su actuación como padre es correcta, que la educación dispensada a su hija va por el buen camino, o ni eso y nunca se le ocurrió reflexionar ni un minuto sobre ello. Sentado en el sofá de enfrente, vislumbré la vida áspera que podría llevar este guillotinador de sueños.

Ahora que mi hija se ha hecho mayor, ya no me hace caso, se quejará años después. No me extraña. Menos mal. Era tan mona. No te sorprendas tanto, imbécil.

Médico: ¿Señor Martínez?
Imbécil: Sí, soy yo.
Médico: Pase.

Juan Tenazas
Médico especialista en estulticia paternal

martes, 13 de diciembre de 2011

Modo imperioso de explosionar

Las incongruencias en los mandos superiores del barco regalan reverencias de salón al partido mientras consumen laberínticas mentiras venecianas. Los infinitos tipos de maquillaje junto con las promesas incumplidas advierten de las navajas afiladas bajo las sotanas. Las risas diarias y la basura administrativa dan color a todas estas miserias.

Las olas, ánonimas supervivientes del absurdo, vencen en una playa llena de residuos.



miércoles, 14 de septiembre de 2011

La princesa de los corales


Allí estaba, sentada parsimoniosa y quieta, con su biquini azul, una pierna sobre la otra, como si supiese más cosas de las que son propias de su edad. Sus labios se movían balanceados por el ritmo de la lectura que realizaba al frescor de la lata de sardinas abierta al mundo.
El resto de sus semejantes se distraían, entre gritos, con sus tempranos universos particulares mientras ella leía Princesa de los corales. Si el frescor hubiera provenido del mar, la fotografía hubiera sido perfecta. Era la única esperanza en 100 piscinas a la redonda.

La corrosión del carácter

El peso de la inacción es sutil y el crescendo musical avanza sigilosamente como los helicópteros estadounidenses en la noche objetivo matar a Osama. No se entera nadie, pero ahí está/n. Voy a leerme el país a ver que dice Fulanito de….(17.02). Voy a bajar a fumar, ¿alguien se viene?... (16.41). El contador de pitis está que hecha humo. El contador de incongruencias, absurdos, (indi)gestión, personal, decencia, rigor, vergüenza y profesionalidad ha explotado ya en mil pedazos. Qué visión. Qué calma. Qué teatro. Qué enquistamiento. Qué función. Qué manera de secar la tierra, de desaprovechar el agua y los utensilios de labranza. Qué manera de hipotecar el campo. Qué desfachatez. . Qué absurdo panorama envenenado de silencio. Qué idus de marzo. Qué manera de corroer el carácter.

lunes, 11 de julio de 2011

El primer sollozo


Mientras lloran oblicuamente los ángeles sobre la ciudad de Madrid, las palomas mantienen su vuelo a pesar de las grandes lágrimas afiladas que las alcanzan como ráfagas de metralla. El nasciturus apesadumbrado de haber llegado por fin al mundo, estalla de rabia y solloza incombustiblemente por su separación de la fosa abisal en la que ha permanecido desde siempre. Ya, recién salido del vagón de primera y en una carretera de único sentido, empieza a morir hasta conseguir el descanso en otra fosa, esta ya, sin posilidad alguna de escapatoria.

miércoles, 8 de junio de 2011

El encuentro


Hace tiempo estaba sentado en un pequeño café de una angosta calle de Madrid cuando ví, a través de la ventana, a una estilosa joven que vestía una elegante boina y una larga falda drapeada que se agotaba en unas botas de color ocre (pausa). A juzgar por sus constantes movimientos la chica esperaba a alguien. Su bufanda zozobraba en el sentido contrario a su mirada cuando aquella se desprendió definitivamente de su cuello y acabó imantada a los pies de un joven que salía en ese momento por la puerta del café. Se produjo el encuentro, conversaron y al poco tiempo se alejaron doblando la esquina (pausa). Dentro de aquella pecera, sin respirar, me pregunté a quién esperaría la joven, ¿qué le depararía al impuntual?, ¿por qué desapareció con el chico del café?, ¿qué fue de ellos?, ¿funcionó? (pausa..)...nunca lo sabremos. (pausa)

Este podría ser el comienzo de una novela, de un guión cinematográfico o de cualquier manifestación artística, (pausa)... o quizás no y la escena se representa realmente a diario en este circo mundial.

La verdad es que quiero seguir pensando que efectivamente este tipo de hechos ocurren a diario. (pausa)

1-Quiero seguir pensando que continúa existiendo un halo de ficción literaria que envuelve la rutina diaria.

2- Seguir pensando que las personas continúan, al menos a través de sus hijos, regresando al reino mágico y perdido de la infancia.

3- Seguir pensando que continúan existiendo ciertas personas que bailan como si no las estuvieran viendo.

4- Seguir pensando que cada vez somos más escépticos, que tendemos a la verdad y que pensamos por nosotros mismos sin atender a logia alguna.

5- Seguir pensando que el arte de la música sigue actuando incipientemente sobre la profunda interioridad del ser, borrando de golpe las miserias humanas y desestabilizando la esencia más íntima del mundo, nuestro "yo".

6- Seguir pensando que a pesar del tiempo nadado al lado de tu pareja, nadie es de nadie.

7- Seguir pensando que cada día uno se para ante la velocidad del mundo, se observa y se alegra conscientemente de seguir vivo un día más.

8- Seguir pensando que al final del camino sigue habiendo gente satisfecha de haber vivido como efectivamente ha querido vivir.

Finalmente, quiero seguir pensando que continuaréis
disfrutando de aquel primer encuentro.
Almu, Miky, esto es todo lo que os deseo. (pausa)

La curiosidad es el estímulo. Cuanto mayor se hace uno, más interesante se vuelve la vida. Tras la destrucción del cuerpo, la mente se desarrolla sorprendentemente bien. Y ya que este circo terrenal degusta de un tiempo finito y puesto que jamás nadie ni ningún credo ha garantizado nunca que exista nada más allá de la línea de meta, aprovechad y seguid disfrutando día a día de aquel primer encuentro(pausa). Y bueno, como en este absurdo vital sólo se salva el amor y el humor aprovecho la ocasión para desearos feliz navidad y próspero anillo nuevo.

(Texto expulsado en Madrid el 4 de junio de 2011 ante un aforo de 230 personas)