lunes, 19 de noviembre de 2007
Foto a Vicente Amigo
miércoles, 7 de noviembre de 2007
كسكس
Rabat. Reservamos, lo venimos haciendo en los últimos meses, no queremos riesgos. Desde marzo cada viernes ha sido un placer, un color alegre, un premio merecido al final de la jornada laboral.
Siempre en el mismo sitio, al aire libre, escuchando algún que otro tren que arrancaba de la “gare” coincidiendo con el rugido del arranque de nuestras cucharas que se hundían en el manjar perdiéndose entre los cientos de sémolas defendidas, en primera línea, por las verduras correspondientes.
El comando, normalmente compuesto por Oscar, el capo, el profesor bacterio y el asesino a sueldo, asumimos la misión de coronar la montaña culinaria con el menor número de bajas posible ante el siempre agradable camposanto con forma de siesta.
Poniendo el grito en el cielo, la patrona reparte sus enfados así como sus manjares, al personal a su cargo con su vigorosa y decidida lengua árabe, para luego obsequiarnos con una sonrisa y un ¿ça va?
Cuscús: llamado antiguamente alcuzcuz (del árabe كسكس kuskus) es un plato tradicional de Marruecos hecho a base de sémola de trigo.
martes, 23 de octubre de 2007
Uno entre tantos
Abajo, entre las plantas del patio comunal, el silencio dormido e imposible de la guardería infantil se abría paso entre las viviendas y los girasoles, transfigurados en antenas de televisión, que gobiernan los balcones y azoteas de todo Marruecos.
La afonía de la mañana se rompía persistentemente por el zumbido de la ciudad y por el fugaz lamento de algún pájaro que, destacando sobre sus compañeros, intentaba ser oído desde sus elevados dominios.
Y entre toda la estática y apagada vida de los girasoles, surgió la jubilosa coreografía de la vetusta bandera que empezó a bailar como si nadie la estuviera viendo, mientras agitaba a su inquilina, símbolo de la vida, la salud y la sabiduría.
Esta fotografía me evocó los azules e infaustos semblantes de los grises pasajeros que inundan los metros del mundo, y que dirigen sus desafiantes miradas hacia esa extraordinaria y anónima carcajada al fondo del vagón, recordándoles su actual estado de desdicha vital. Ríanse por favor.
viernes, 19 de octubre de 2007
Uno más

Esta vez ha sido un trabajo rápido aunque no tan limpio. El cadáver ensangrentado queda varado entre las calmosas y blancas olas circundado por su color bermellón, y aunque en mucha menor medida, a semejanza de las cruentas cacerías de los barcos balleneros japoneses.
Sin ninguna mala conciencia susurrándome al oído, me siento de nuevo en la cama, bebo un poco de agua y apago la luz, esperando que las 2.500 especies de mosquitos existentes en todo el mundo no hayan visionado "V de vendetta".