
Ante la utópica unión de conciencias, ante la cobardía y el silencio de la sociedad, ante la inmovilidad imperante, me acojo al "yo a lo mío". Acatamiento ciego de las decisiones políticas, ¡no rechiste usted! Ante el consumo ciego y exhacerbado de inutilidades muchas, ante el falso progreso dirigido magistralmente por el gurú televisivo, ante la envidia visceral y la mala leche del personal reinante, "por favor, paren el mundo que me bajo".
Ante la apabullante burocracia, el amasijo de prohibidos y recaudación de dineros, pague usted, saque el ticket, póngase a la cola, reclame en aquella ventanilla, tírese por aquella otra, vuelva mañana, no es mi responsabilidad, pregunte a mi compañero...
Ante la falta absoluta de espíritus elevados que nos guíen firmemente por bellos e instructivos caminos silenciosos, "por favor, paren el mundo que me bajo".


