viernes, 8 de enero de 2016

Migratorio #36

Cada piedra de mi bolsillo contiene el peso de cada una de mis frustraciones
El camino comienza a cambiar lentamente, el paso comienza a ser firme aunque queden miles de kilómetros que cubrir.
No se ve nada pero el pie continúa su fuga. Las piernas son motores de un tren sin railes. El aullido viene originado por todos los lobos muertos que pueblan las montañas. Su piel, sus huesos y sus colmillos son el espíritu del bosque, el mismo que cubre la noche y desalienta a los más valerosos.

miércoles, 8 de julio de 2015

Aquella luz temprana

Al pasar por delante aquella mañana giré la cabeza y allí estaba parado, inmóvil, dejándose acicalar por su cuidador. A su lado, otros como él esperaban su turno. Dirigí de nuevo la mirada al suelo y continué la marcha. 
Imbuído en aquella luz temprana pensé en la bella imagen que hubiera sido contemplar a un cornaca desplegar los cuidados pertinentes a su poderoso paquidermo 

Tras la cristalera, el nuevo modelo de Toyota Land Cruiser presumía vanidoso su robusto color rojo.

lunes, 29 de junio de 2015

Migratorio #38

Las personas continúan cada vez más preocupadas por su escalada y posicionamiento profesional, tomando al Dios dinero como el único néctar plausible de envidiar. Observo sus ojos, sus ropas, sus andares, sus aspavientos geométricos a su no dejar de hablar. Les veo caer una y otra vez de todos los balcones.

lunes, 2 de marzo de 2015

Migratorio #35

El poder de curación de la música resultó ser el mejor diagnóstico para construir ese invierno el castillo de madera que más tarde se desmoronaría en la soledad de aquel profundo bosque.
Este fue el único testigo del paso de las sombras, lloviznas, vientos y aullidos que auparon a la decadencia a realizar su misión. En aquel tiempo de conquista tecnológica José se convirtió con los años en maestro carpintero y nunca dejó de amar a su única mujer, la madera.

viernes, 6 de febrero de 2015

Migratorio #34

La nieve y el soul

miércoles, 21 de enero de 2015

Ver el río correr



La vida es como un río en el que en demasiados momentos no percibes lo inmerso que te encuentras en sus corrientes. Se debería trabajar la conciencia e intentar sacar la cabeza del agua, mirar ambas orillas con el objetivo de elegir la rama que más te gusta y aferrarte a ella, para finalmente sentarte en ese margen,observar el río correr y sonreír.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Migratorio #33

¡Qué intenso impulso y qué frustración conlleva querer saberlo todo!